902
En el equilibrio entre lo concreto y lo abstracto está la universalidad de la vida, cualquier pequeño acontecimiento cotidiano está marcado penetrado por la universalidad propia del tiempo de lo humano. Ahí en esa universalidad se llega a descubrir la dignidad del ser humano, su igualdad. Ello surge a través de una moralidad abstracta, desprendida de los lazos del terror y la gracia divinas. Moralidad que no procede de un razonamiento, sino más bien de un sentir la vida en un universo común, en un tiempo común.