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El acontecimiento histórico brota poéticamente del sujeto que lo genera y así el tiempo de la historia no es otra cosa que el que contiene las raíces de nuestra vida.
No es la historia el mero devenir del tiempo, ni de acontecimientos impersonales, la verdadera historia está en el sentimiento de la propia persona, aunque esa historia no la podamos conocer. Decía Unamuno refiriéndose a la filosofía que “la íntima biografía de los filósofos, de los hombres que filosofaron ocupa un lugar secundario. Y es ella, sin embargo, esa íntima biografía, la que más cosas nos explica”.